MUJERES CANDIDATAS A LA PRESIDENCIA

¿Qué sabemos de Kamala Harris, la mujer que podría llegar a ser presidenta de los Estados Unidos de América?
Cuando se presentó como pareja presidencial de Joe Biden hace cuatro años, era una posibilidad que todos asumíamos el que, por la edad de Biden y sus achaques, una mujer pudiera llegar presidenta del país que tuvo como presidenta a Obama. Un hombre no blanco había roto el techo de hormigón que impedía que una persona racializada tuviera la oportunidad de presidir el país más importante del planeta, aunque cierto es que gobernar los EEUU ya no es gobernar el mundo. El techo ahora es para Kamala Harris. En realidad dos techos, el de hormigón y el de critstal, por ser mujer. Ella podría haber sido presidenta si Biden no hubiera consumido su mandato y se hubiera retirado por los mismos motivos que ahora se retira de la reelección. Ahora, entra en la carrera por la presidencia evaluando los apoyos que su partido le va a dar a una candidata mujer, como lo hizo años antes con Hillary Clinton. Y lo que es más difícil, el apoyo de una mayoría de los norteamericanos frente a la candidatura de Trump. El ex presidente y aspirante ya sabe lo que es vencer a una mujer en una campaña electoral.
De conseguir la presidencia, Harris entraría en la lista de los presidentes que antes fueron vicepresidentes, como Roosevelt, Johnson, Nixon o el mismo Biden.
Lo que sabemos de Kamala Harris es que es californiana, hija de una científica india y un profesor universitario jamaicano, estudió en una prestigiosa universidad afroestadounidense y fue activista racial. Es abogada, fue fiscal general del estado de California y senadora por ese estado. Desde la retirada de Biden, ha batido el récord de recaudación de donantes, impulsado por grupos de mujeres. A la elección llegará recién cumplidos los 60 años. Se casó hace 10 años con un abogado neoyorkino y es madrastra de sus dos hijos.
No hay muchos más datos que la singularicen o humanicen para que pueda llegar a crear vínculos más estrechos con su electorado. Si estamos de acuerdo en que lo personal es político, saber más de la vida personal de los candidatos o candidatas es crucial para que en la valoración política tengamos más datos de los atributos y cualidades de las personas candidatas.
Desde mi punto de vista, los atributos mínimos necesarios son la notoriedad, la autoridad, la independencia, la diferenciación, la firmeza, la sinceridad y la autenticidad. Si alguno de éstos falta, partimos con una candidatura algo floja. A lo largo de mi experiencia con mandatarios y presidentes (siempre han sido hombres) tengo claro que el primer atributo indispensable es la notoriedad: Si un candidato no es conocido por una inmensa mayoría del electorado, mi consejo es que no se presente, o si hay tiempo, trabajar en ello hasta conseguirlo. La autoridad puede visibilizarse por las actuaciones públicas de la persona, por su profesión o méritos en su carrera política y sobre todo por su jerarquía en la organización a la que pertenece. También es relevante mostrase como alguien que no sigue expresamente la disciplina de su partido, que tiene criterio propio. Eso es la independencia. Diferenciarse es un “must” para una candidatura. ¿Por qué ese candidato y no otros?, ¿qué aporta de nuevo?, ¿qué lo hace diferente y por ello mejor candidato?. La firmeza se refiere a la toma de decisiones sin vacilaciones, a la coherencia de sus acciones y palabras. La sinceridad y la autenticidad son dos cualidades que van de la mano. La candidata o candidato se percibe como alguien que nunca miente, que dice la verdad aunque no sea lo que se espera en el momento de afirmar algo. Alguien consecuente y alineado entre lo que piensa, dice, opina y hace. Los candidatos auténticos son los más valorados, porque son los que más se parecen a sí mismos.
Además, hay características que suman y sirven de amalgama para que todos los atributos principales sean de valor, como el sentido del humor, la forma de moverse, cómo se visten, su capacidad oratoria, …
Los candidatos no sólo nacen, sino que también se hacen. Trabajar el perfil de candidato es una de las tareas más apasionantes en el asesoramiento político y tengo recuerdos y aprendizajes de alto valor por el trato con personas que se han dejado aconsejar y han trabajado sobre el subrayado de sus cualidades, y la mejora de características menos desarrolladas en sus perfiles.
Llegados a este punto la pregunta sería si es distinto criterio de valoración de los atributos o de percepción es éstos tanto si se trata de una mujer como de un hombre. La respuesta es no. Los atributos se perciben e interpretan igualmente para un hombre y para una mujer. Diría las diferencias de valoración se dan con cierta intensidad en las características más personales, por ejemplo en el abordaje de la vida privada. No se ve igual ni se valora un divorcio o la renuncia a tener hijos en un candidato hombre o en un candidato mujer. El sentido del humor suele recibirse en un hombre como una gran cualidad, mientras que en una mujer le puede restar credibilidad por exceso de frivolidad.
Y dicho todo lo anterior, pienso que Kamala Harris debe dejarse conocer más y abandonar el papel de secundaria en esta película en que la presidenta llega a serlo por abandono del presidente, como en la serie “Señora Presidenta” con Geena Davis en la Casa Blanca.
PD.: 25 mujeres han sido presidentas en los EEUU, pero en el cine.


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